Dime que talla eres y te diré que eso no importa

¡Hola!

Hablar de las tallas en una industria tan compleja como la moda es un poco riesgoso, pero gracias a la era en la que estamos podemos expresarnos generando opiniones y criterios que antes eran IMPOSIBLES o inauditos de comentar a voces y hasta considerados tabúes.

Yo nunca me había fijado en qué talla era, siempre fui segura de mí misma en ese sentido y no noté grandes cambios en ello, de hecho, en mi adolescencia estuve un poco ¨subida de peso¨y ni siquiera me enteraba, MI TALLA SIEMPRE HA SIDO LA MISMA. Obviamente viendo fotos de años anteriores es donde puedo comparar lo que estoy escribiendo y darme cuenta de que claro, he tenido épocas donde he estado más flaca o más gorda (por llamarlo de alguna manera).

Cuando empecé a crecer también fui siendo consciente de lo que significa el peso, las medidas y hasta el aspecto; recuerdo que en un momento de mi vida, -como a los 18 años- bajé demasiado de peso y se me notaba mucho físicamente que estaba muy delgada; yo tenía un novio y él me apoyaba – a su manera- pero siendo pasivo agresivo me hacía sentir mal porque según él, me veía demasiado flaca, y algo que debo recordarte es que MI TALLA ERA LA MISMA. Por supuesto, me afectaba lo que él me decía, pero yo me sentía bien y me gustaba como me veía. Seguí mi vida sin prestarle mayor atención a mi apariencia y mucho menos a la balanza. Por la misma época me hice muy adicta al ejercicio, iba al gimnasio, hacía yoga y comía saludable pero sin exagerar; los cambios en mi cuerpo eran notorios, era flaca pero tenía más definición en mis músculos y mucha más energía.

Al entrar a mis veintes, me fui del país y mis rutinas cambiaron; tenía tres trabajos que a duras penas me dejaban tiempo para comer cualquier cosa que encontrara y me llenara, empecé a sufrir de mucha ansiedad, de estrés y mi presupuesto inicial era muy limitado porque tenía que pagar arrendo, servicios, vestirme, transportarme y todo eso en moneda extranjera. Para sumar, también empecé a fumar más de lo que fumaba antes. En conclusión, mis hábitos  se convirtieron en todo, menos saludables.

Pasaron los años y a veces iba a trotar, por épocas comía saludablemente, y por otras no salía de Mc Donalds o Subway que me quedaban al paso. Mi cuerpo empezó a cambiar de nuevo; para ese entonces, yo ya era totalmente consciente de lo que significa subir y bajar de peso, y también, ya estaba sumergida en trabajos que tenían que ver con usar ropa de temporada, consumir tendencias, leer mil revistas al mes donde te recuerdan el estándar que DEBES tener, y estaba viviendo en una ciudad que sin querer queriendo, te hace superficial en algún sentido. Me sentía DEMASIADO PRESIONADA, pero adivinen qué, MI TALLA NO CAMBIABA.

No salía de las tiendas, literalmente vivía en el centro comercial bien fuese comprando, o trabajando. Para presionarme más, tuve otro novio que era realmente maltratador con respecto a mi apariencia; hoy por hoy creo que no tenía que ver con ella en realidad , sino con lo mucho que él sabía que me afectaba el tema y encontró el punto perfecto para manipularme y así sentirse bien consigo mismo . En este punto, de verdad eso me atormentaba como no tienen idea. Además de mi vida personal, que no estaba en su mejor momento,  siempre estaba en eventos sociales que te exigen estar muy bien presentada, impecable y con ropa de tiendas que por lo general, tienen un tallaje IMPOSIBLE de usar. Y aquí es donde el tema toma forma, pues cuando observé el manejo de tallas de los almacenes me preocupé, y quise investigar si sólo a mi me pasaba o si en realidad, era algo por lo que todas estábamos atravesando.

Por esos días, me reuní con una amiga que también trabaja en el sector de la moda pero haciendo retail, ha trabajado por muchos años en grandes casas de diseñadores (que son los que más imponen la famosa talla 0) y además es muy delgada, por eso, le quise hablar del tema; para mi sorpresa ella también tenía el mismo problema que yo. Me llamó la atención que mi amiga se quejara de las tallas porque para mí ella era mucho más flaca que yo, y además no tiene las caderas que como colombiana tengo y que me acomplejaban cuando quería comprar pants en las boutiques que te hacen sentir gorda sin ni siquiera estarlo; en ese momento quedé en shock y me pregunté si las tallas en realidad son para guiarnos a la hora de elegir ropa o para dañarnos psicológicamente empezando a trastornarnos físicamente. 

Mi investigación ha sido todo un proceso, han pasado al menos dos años desde que me percaté de ello, y todavía sigo en la búsqueda de respuestas que creo que jamás encontraré y lo más importante, sigo luchando con aceptarme tal cual soy y entender que la talla es subjetiva, porque realmente lo es. He conocido personas que usan talla XS al igual que yo y físicamente nos vemos diferentes, o también, le he preguntado a amigas que considero más delgadas que yo acerca de su peso y me he encontrado con que yo peso menos. Esto es sólo un ejemplo de todo lo que he investigado al respecto, dándome cuenta que la misma talla la podemos usar TODAS así pesemos más o menos, y así nos veamos más delgadas o más gordas que la de al lado.

Tristemente en este tiempo he tenido problemas en dicha aceptación y me he juzgado, presionado y hasta me he hecho daño dejando de comer ciertas cosas o llevándome al extremo de ser radical en varios aspectos que finalmente son nocivos.  Afortunadamente, también he aprendido a que me importe un carajo que talla soy porque como les he escrito en todo el artículo SIGO TENIENDO LA MISMA TALLA DE CUANDO TENÍA 15 AÑOS. Con todo y mis momentos de subidas y bajadas de peso, mi talla no cambia, de hecho, ahora compro ropa en talla L, cosa que antes me daba pavor porque creía que me estaba engordando, pero hoy lo encuentro divertido y me gusta lucir oversize, además entiendo que no me define la letra S, M o L, sino que al contrario, me disfruto ir a medirme todas las tallas y ESCOGER LA QUE MÁS ME GUSTE, no la que me dicen las revistas que debo ser.

Algo muy preocupante de este tema, más que la industria, somos nosotras mismas, pues nos hacemos guerra entre mujeres burlándonos de las tallas de las demás que a lo mejor todavía están lidiando con su peso y con su aceptación. NO TODAS VIVIMOS LA MISMA EXPERIENCIA AL MISMO TIEMPO, debemos ser amables con la otra porque pudimos ser nosotras, además es un tema que a todas nos ha afectado alguna vez en la vida.

Hace poco una amiga muy cercana me trató de hacer sentir mal; yo estaba en Zara en Estados Unidos eligiendo ropa, y me alegré mucho porque cupe en un vestido XS -cosa que no creía posible en ese momento- y por esos días estaba muy pendiente de mi peso, por ello, me sentía orgullosa de mí y se lo comenté cuando estábamos en la caja; para mi sorpresa (porque es buena amiga mía y debió alegrarse), ella con algo de envidia me dijo: – ¨Aquí las tallas en realidad son grandes, son como una talla más¨ – o sea, en su teoría mi vestido sería una talla S y ella que estaba llevando M sería una L. Yo me lo tomé con gracia por la conclusión que les acabo de comentar, además ella estaba como 20 kilos por encima de su peso-lo mencionaba todo el tiempo-  y comprendí que estaba afectada por ello y decidió ¨sacarse la espinita conmigo¨, al fin y al cabo todas de alguna manera lo hemos hecho. Es fácil juzgar y criticar al otro para no reconocer lo que queremos cambiar o mejorar de nosotros mismos. Pero por eso quiero recordarles que debemos ser amigables con la vecina, con la prima, con la compañera de trabajo, con la chica que vemos en redes sociales, con la ex novia del novio, etc; TODAS estamos viviendo un proceso y a todas nos ha presionado la sociedad con nuestro peso, talla y apariencia. 

Como les dije, tengo ropa de todas las tallas, XS, S, M, L, XL, 2, 4, 6 Y 8 e incluso, tengo ropa que he comprado en la parte de niños. TODAS ME QUEDAN Y TODAS ME HACEN SENTIR BIEN. También he notado que las tallas en verdad juegan con nosotras, hay tallas M que son más pequeñas que una S y así. Finalmente, esa es la intención de este post, recordarte que lo más importante ERES TU, es como te sientas contigo misma y que importa un bledo lo que las marcas quieren imponernos como ¨belleza ideal¨.  De hecho, eso está cambiando, hay modelos ¨plus sizes¨ en portadas de revistas que antes consideraban un insulto algunos ¨kilos de más¨; si miramos al pasado, el canon de belleza era muy diferente al de hoy, así que, relájate y disfruta de la moda, de ir a comprar ropa y de  comerte una pizza el fin de semana sin culpa alguna.

Enjoy!

Posdata,

Todos esos ¨novios¨son mis ex. NO PERMITAS QUE NADIE TE HAGA SENTIR MAL CONTIGO MISMA. SEAS LA TALLA QUE SEAS, ERES VALIOSA. 

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